Cuando estos ataques comenzaron a sucederse de manera continua y descontrolada, nuestras compañeras de Coopera en Congo, Lorena e Itsaso, recibieron una petición de ayuda por parte de la sociedad civil y rápidamente reaccionaron poniendo en marcha una acción de emergencia humanitaria. Había que atender urgentemente a estas niñas que precisaban, en un primer momento, operaciones y atención médica, así como asistencia psicológica. Después vendrían otras necesidades que fue preciso atender.
Desde 2014, Coopera desarrolla este programa especializado en víctimas de violencia sexual en menores de 2 a 17 años, en las zonas rurales de Kabaré y Kalehe. A fecha de hoy, es triste decirlo pero el programa ha registrado un centenar de niñas agredidas en una pequeña zona de actuación.
Las víctimas son niñas a veces tan pequeñas que apenas pueden resistir estos abusos sexuales y, a menudo, requieren intervenciones quirúrgicas muy complicadas. Sus familias viven por debajo de los umbrales de la pobreza y no pueden ofrecer a las niñas la atención médica que necesitan. La mayoría de las veces para evitar la estigmatización se esconden los abusos y/o violaciones de las niñas y no llegan al hospital. Algunas de ellas ya han muerto.