Los enfrentamientos entre grupos armados y las fuerzas gubernamentales han forzado el desplazamiento de cientos de miles de personas, mientras que la violencia sexual sigue siendo utilizada como arma de guerra, dejando profundas cicatrices en la población civil.
En este contexto de inestabilidad y sufrimiento, Coopera está desplegando una serie de iniciativas esenciales para ayudar a sanar las heridas del conflicto. En el corazón de Kivu del Sur, el Centro Psicosocial Mutima se erige como un refugio de esperanza, brindando apoyo psicológico y psiquiátrico a quienes han sido afectados por la guerra, incluidos los desplazados internos y las comunidades más vulnerables.
A través de terapias individuales y grupales, la formación en salud mental para profesionales locales y campañas de sensibilización comunitaria, el centro trabaja para erradicar el estigma asociado a los trastornos mentales y ofrecer herramientas de resiliencia a la población.
Bajo la dirección de la psicóloga madrileña Lorena Aguirre Cadarso, este proyecto ha logrado un impacto significativo en la región. Solo en el último año, el equipo de Coopera ha brindado apoyo a 4.200 personas y realizado 7.500 consultas, acompañando a víctimas del conflicto y la violencia sexual en su proceso de recuperación.
A pesar de los desafíos que impone la creciente violencia en el este del país, Coopera reafirma su compromiso con la población congoleña, trabajando cada día para devolverles dignidad, apoyo y esperanza.